EL BUEN USO DEL PRESERVATIVO

 

El buen uso del preservativo requiere que sea constante y adecuado, siendo una de las formas más sencillas de protegerse de ITS/VIH, y evitar embarazos no planificados. Se recomiendan usar junto con lubricantes, que faciliten la penetración y eviten que se produzcan pequeños desgarros vaginales o anales.

Los preservativos pueden ser externos (para el pene) o internos (para la vagina y para el ano). Ambos son métodos altamente eficientes para reducir la transmisión sexual del VIH y otras ITS.

Según ONUSIDA, se calcula que mediante el uso del preservativo se han evitado 45 millones de infecciones por el VIH desde 1991 en todo el mundo.

Su efectividad para prevenir las ITS se sitúa en el 95%. Los preservativos son muy accesibles, económicos y no necesitan prescripción médica. Además, son fáciles de usar y no tienen efectos secundarios.

El preservativo es también un método anticonceptivo que, además, contribuye a hacer efectivo los derechos sexuales de hombres y mujeres.

En 1975, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace referencia explícita a los derechos sexuales, ya que son derechos humanos fundamentales y universales: “ Los derechos sexuales abarcan derechos reconocidos por leyes nacionales , documentos internacionales y otros acuerdos de consenso que incluyen el derecho de todas las personas, libres de coerción, discriminación y violencia y un mayor estándar de salud, en relación a la sexualidad, incluyendo el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva” ( OMS: http://www.who.int/es).

Los preservativos proporcionan una barrera impermeable para impedir el contacto de los fluidos sexuales, y si se utilizan de forma sistemática y correcta, son muy eficaces para prevenir ITS y VIH.

Igualmente, en parejas serodiscordantes (en las que un miembro vive con el VIH y el otro no) muestra que el uso sistemático del preservativo reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH. El uso sistemático y correcto del preservativo también reduce el riesgo de contraer otras ITS y enfermedades asociadas, incluidas las verrugas genitales y el cáncer de cuello de útero. Con una tasa de fallo situada en torno al 2 % si se utiliza de manera sistemática y correcta, el preservativo es muy eficaz para la prevención de embarazos no planificados.

La eficacia teórica de los preservativos en la prevención del VIH estaría en torno al 100% si se usan correctamente –es decir, en todas las ocasiones y durante todo el tiempo que dura una penetración– y no se producen roturas u otros incidentes derivados de su mal uso.

La estabilidad de la pareja ofrece una falsa sensación de protección frente a las ITS. Por ello es muy importante que sigáis utilizando el preservativo en todos vuestros encuentros sexuales   hasta que las dos personas os hayáis realizado las pruebas necesarias y se haya descartado tener alguna ITS.

Por tanto, el buen uso del preservativo sigue siendo un complemento del resto de métodos de prevención.

 

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